El coronavirus ha impactado a todos los sectores de actividad y el mundo de la moda no iba a quedarse atrás.
La forma de comprar de la sociedad ha cambiado, lo que modifica la compra tradicional de ropa, además de impactar en los eventos de moda.
Impacto del COVID en el mundo de la moda
El confinamiento trajo consigo el cierre de las tiendas de ropa durante meses y su reapertura vino caracterizada por las restricciones por lo que un año después no se ha podido operar con normalidad.
En 2020 los ingresos en el sector de la moda disminuyeron entre un 20% y un 50%, lo que ha alterado la planificación y los lanzamientos de colecciones.
Los niveles de facturación empezaron a recuperarse durante este año 2021, pero en algunas empresas no se conseguirá hasta 2023, según la consultora Everis en su informe Fashion Drivers.
El cierre de tiendas provoco una reducción de la red comercial y esto hará que las grandes marcas reduzcan su presencia física en un 10% o 15%. El cierre de tiendas también provocó una paralización del stock, lo que ha provocado la creación de prendas más básicas que puedan ponerse en cualquier época del año.
Según la consultora McKinsey la industria de la moda tiene entre 140.000 y 160.000 millones en ropa sin vender.
Cambios en la industria de la moda
Las colecciones han cambiado y ahora las mujeres buscan comprar ropa ponible. Las ropas de estilo casual son las que más se están comprando y han disminuido otro tipo de prendas. Esto tiene sentido si pensamos que los eventos sociales han estado reducidos a cero durante mucho tiempo, por lo que las prendas consideradas de vestir han pasado a un segundo plano. En esta línea y por la misma razón, cabe destacar que la venta de zapatos de tacón también ha disminuido.
Los clientes están intentando huir de las aglomeraciones y la compra online es su preferencia, esto está provocando que los grandes almacenes hayan disminuido su carga de trabajo y muchas grandes firmas hayan tenido que cerrar algunas de sus tiendas.
La importancia del marketing digital y el e-commerce
El e-commerce era una tendencia en alza en los últimos años, pero la crisis sanitaria ha acelerado este proceso por lo que las marcas han tenido que juntar todos sus esfuerzos en la compra online y en las estrategias de marketing digital para poder mantenerse a flote.
Las grandes marcas han visto en la era digital un aliado para poder hacer frente a las restricciones, de esta manera, vemos las grandes campañas de marketing que se están creando en torno a la industria en las redes sociales como mayor punto de apoyo para su promoción.